
Digo en la radio que por supuesto no practico ningún deporte. Y que ninguno me interesa en absoluto. Y que no sé nada de deporte porque jamás me he interesado por ninguna de sus expresiones.
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Me mira el director del programa con una sonrisa cómplice y dice ‘esta Fallarás, siempre provocando’. Y de verdad piensa que digo eso para provocar.
Me mira el director del programa con una sonrisa cómplice y dice ‘esta Fallarás, siempre provocando’. Y de verdad piensa que digo eso para provocar.
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Se equivoca. Es así. Y no creo que ninguna de las personas (contemporáneas) que me resultan interesantes o a las que he prestado atención –Kafka, Lennon, Einstein, Wolf, Green, Cohen, Lorca, Krahe…– hayan practicado deporte alguno.
(La verdad es que aunque hubieran practicado los 100 metros lisos, tampoco me importaría un rábano, pero ésa es otra cuestión).
(La verdad es que aunque hubieran practicado los 100 metros lisos, tampoco me importaría un rábano, pero ésa es otra cuestión).
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Todo esto lo comentamos en la radio a raíz de ciertos cambios en las leyes educativas.
Hablan de excelencia, preparación para la vida, esfuerzo, exámenes. Ese miedo al placer, tan católico.
Todo esto lo comentamos en la radio a raíz de ciertos cambios en las leyes educativas.
Hablan de excelencia, preparación para la vida, esfuerzo, exámenes. Ese miedo al placer, tan católico.
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7 comentarios:
¡Jajaja! ¡Ya vuelven a atacar los apóstoles de la buena vida, predicando qué es lo correcto y lo que no!
Sí, a tener ideas propias ahora se le llama provocar.
Claro, Oscar, y afortunadamente es así.
Umm... Provocar, maravilloso verbo.
Lena
Pues mire, depende.
Asmático y alérgico, yo le debo (en parte) cierta calidad de vida bronquial a un cuarto de siglo de jugar al baloncesto. Ya no lo practico, que estoy muy mayor. Pero creo que, de pequeñito, no es mala escuela el deporte para muchas cosas. Para aprender a perder con dignidad y a ganar con elegancia (que no son fáciles, ninguna de las dos).
Y lo mismo me parece despreciar a quien no lo practica que al que sí. Una carajotada, en ambos casos.
El deporte, coincido en esto con microalgo, puede servir para dar alguna lección práctica de trabajo en equipo, de colaboración, de liderazgo, de asunción de fracasos y de administración de victorias.
Claro que yo, que soy como soy, siempre he preferido los deportes individuales. Encuentro injusto, en los de equipo, que cuando ganen lo celebre igual el delantero que ha marcado el gol que el suplente que ha salido en los últimos cinco minutos a hacer bulto... Pero eso ya son paranoias mías...
Lo que no soporto es cuando el deporte se vuelve religión, y hay quien se tatúa el escudo de su equipo en la espalda o pide que lo entierren bajo el césped del estadio donde juega ese equipo o cosas así... Eso ya es pasarse de castaño oscuro...
Y en lo que coincido con Ud., como no podía ser de otro modo, es en el repateo que me producen, como dice el comentarista Oscar García, los que me enseñan cual gurús imbuídos de revelaciones divinas lo que está bien y lo que no, así, categóricamente, sin dejar margen a la diferencia y menos aún a la disidencia. A cagar a la vía...
Ya he notado (soy muy perceptivo) que no contestas (por alguna razón) a los comentarios pero quería preguntarte si el Green que mencionas es Greene y si el Wolf es entonces Wolfe. Y no es Virginia (Woolf) sino Thomas.
Yo qué sé.
Claro, señora Fallarás, a los seres luminosos, a los espíritus puros, que apenan caben en cuerpos genéticamente perfectos como, es su caso, los afanes calisténicos de nosotros los mortales deben de parecerles extrañamente divertidos.
No obstante, entienda que, y ahí apelo a su infinita misericordia, para nosotros, los pobres de espíritu, el cuerpo es la más cercana y confiable fuente de conocimiento de la realidad, por no decir la única. La actividad física es, pues, lenguaje que nos permite leer relatos extraños en el libro de nuestros huesos.
No necesariamente, claro. Siempre hay quien no se entera y dice que si las matemáticas para qué sirven o que qué coñazo es el latín, o el que confunde yo con programación o los que piensan que nada es importante si no es útil para la promoción de los valores morales y la urbanidad.
Incluso, los más pérfidos, quieren hacernos creer que podemos permitirnos el fair play, el espíritu deportivo y otras cosas de aristócratas, para despojarnos de cualquier mínima ventaja que pudiéramos tener, los muy cabrones.
Yo, por mi parte, si algún día llego a empatar en algo, voy a gritar “Oé- Oé-O” hasta desgañitarme.
Salud
Ah si muchos tertulianos la imitaran señora Fallaras y reconocieran que no tienen ni puñetera idea de lo que estan hablando y que ademas les importa un bledo ¿ cuantas tertulias quedarian ? ¿empezariamos a oir a personas formadas diciendo cosas coherentes? Ha sembrado usted una semilla peligrosa.......
Por cierto si el conductor del programa de radio le pregunta a usted sobre deportes ¿ le preguntara al presidente de Iran sobre la temporada de montanera en Guijuelo?
Desde el bosque un sincero descojone
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