
Imposible sustraerme. Son las 23:10. Ha acabado el partido del Barça contra el Manchester y alrededor de casa las cornetas, los petardos, las tracas y las bocinas de los coches convierten la noche en carnaval. Los cánticos afuera.
Allá, jefes de estado, presidentes de gobierno, reyes, príncipes. Aquí, el metro amplía el horario y Pepa duerme sin prestar atención.
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Hace sólo una hora, el Ensanche era un desierto, como en las tardes dominicales de agosto.
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Adoro esos momentos, la calle Aragón desierta, las calzadas vacías durante los partidos de fútbol, los domingos de agosto caminando por Enric Granados.
3 comentarios:
Y ahora lo peor, el endiosamiento de cada uno de los tipos con pantalon corto que se agarran a patadas por dinero (Muchisimo) y que mañana besaran otra casaca con otros colores que engrocen su cuenta bancaria.
En un par de semanas pasa el pan y circo.
Por suerte "el Pulga" Messi juega para Argentina. Salud R.eldeultramar.
Toda calle desierta está a punto, siempre, de estallar.
K.K.
Buena frase, esa, Maese K.K.
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