31 de mayo de 2009

cierta inmadurez




Últimamente varias personas me han dicho esta frase: “Yo no leo ficción”. De distintas formas la han dicho, pero era exactamente eso.
Me recuerda un poco a aquella pose que estuvo muy de moda hace tiempo y que se ha ido perdiendo: “Yo no leo autores vivos”.
Pero es distinta, claro.

Seguramente fruto de alguna inmadurez, yo sigo en la ficción.

La ficción me ha enseñado a relativizar algo en bruto tan tremebundo como tener hijos. A tomar con calma y sin aspavientos sus enfermedades, quebrantos y (posibles) rarezas. Éstas incluso las aplaudo íntimamente, y eso también se lo debo a la ficción.
Es la ficción la que me empuja a no tomarme demasiado en serio a mí misma e incluso echarme alguna carcajada.
La ficción y no otra cosa me ha ayudado a superar algún dolor lacerante no precisamente físico. Por la ficción era un dolor conocido. Era un dolor más en un mundo de dolores. Igual que es la ficción la que ha puesto en su sitio mis triunfos, y los ha bajado a la altura de la nada. Un triunfo más en un mundo de triunfos.
Y es la ficción la que me hace exagerada hasta la caricatura, la que me dibuja el personaje, este personaje y todos los anteriores y todos los paralelos.

Desde el Quijote apenas ha cambiado nada y en cambio se ha contado tantas veces. Mis hijos son los de Buendía. Mis muertos están en Comala. Mi locura es la de Ahab. Mis celos son de Otelo y Campanilla. Mi enamoramiento, de Melibea. Sigo aún los pasos de quien separa el mar y una multiplicación de panes a tiempo todavía consigue engatusarme. Mi horror habita en el corazón de las tinieblas. Sé que mi Hyde está ahí agazapado… Y también sé que nunca, nunca se vuelve a casa.

Sin la ficción corro el riesgo grotesco de creerme única.

Y sí, claro, una idea brillante es incomparable, su descubrimiento, su comprensión, su digestión… Pero es que yo cada vez encuentro menos ideas brillantes fuera de la ficción.

12 comentarios:

RaúlF dijo...

Gracias por recordarme a los Buendía, estaba empezando a olvidarme de ellos!

Janton dijo...

Comparto plenamente su reflexión.

Se dice que la realidad supera la ficción, pero no es exactamente cierto, lo que pasa es que sobre algunas realidades aún no se ha escrito lo bastante como para que se vuelvan ficciones.

Yo, como Ud., he encontrado en la ficción consuelo para mis males, bálsamos para mis heridas y explicaciones para mis rarezas. O más bien presuntas rarezas, que cuando lees te das cuenta que no eres el único ni el mejor (o peor) tal como creías.

Por otra parte, el panorama del ensayo y el periodismo en este país está tan pringado de ideología partidista, tan vendido a los dueños de grupos mediáticos, que decir que lo suyo no es ficción me parece en sí mismo una ficción más...

Agustín S.A. dijo...

Uffffffff mi querida amiga, delicado tema el de la ficción. pq hay demasiado autores q creen q imaginar una realidad basada en la realidad q viven es ya ficción, es ya imaginar. y eso queda muy lejos de la innovación. es otro tipo de conservadurismo.

¿de qué sirve inventar una vida q no es la tuya si vas a ceder a la dictadura de lo convencional? terapia personal, pero poco más que esté relacionado con el arte.

si tienes problemas con la ficción, no te quiero contar entonces con la imaginación. que se lo digan a Juan Goytisolo, por ejemplo. por mucho q les pese a los señoritos del cortijo (visores, sabinas y adlateres), Mágina no tiene nada de imaginario. contar la crónica del pueblo de uno cambiando los nombres... qué triste.

la gente quiere periodismo, tanto en la ficción como en la no-ficción. y los novelistas/periodistas, por lo general, lo cumplen. y lo q se sale un poco de la norma (tampoco mucho, nadie arriesga) lo llaman kafkiano, como a Millás.

si Kafka levantara la cabeza!

un debate muy complicado para la prosa y más en nuestros días. y más en un país que se ha quedado con lo peor del Quijote: la narratividad en lugar de la imaginación y el símbolo.

besos y abrazos

Óscar García dijo...

Pues me da que la inmadurez es de quienes afirman esas sentencias tan categóricas que parecen cinceladas en piedra.

No me extenderé porque todavía estoy en proceso de recuperación de los últimas días pero la ficción nos hace humanos. Y, además, cuánto de ficción hay en los libros de historia. Y lo peor es que nos lo venden como la realidad.

Sigo buscando a my Hyde.

Buenos días-tardes

Anónimo dijo...

Nada que agregar, estimada inmadura.
K.K.

primavero dijo...

Cojón, ya lamento tener que adoptar una posición sanchopancesca que no me corresponde (yo sería más Tío Tom y tal), pero lo que pasa es que en general la ficción contemporánea –salvo la suya, señora Fallarás, aprovecho para besar el suelo que pisa- es muy mala y mortalmente aburrida. Normal, por otra parte, porque la gente somos más analfabeta.

Así entre que ya nadie escribe El origen de la tragedia con ventitantos años y que la novella ya no es novedad, es lógico que sea más fácil encontrar personajes bien construidos y tramas interesantes en estudios históricos y políticos rigurosos.

Luego está que el surrealismo no es compatible con la socialdemocracia (ese espectro político que incluye a Aznar y Carod Rovira).

Y, claro, la cosa humana no ha cambiado mucho desde Cervantes, Calderón o Shakespeare y seguro que tampoco desde Virgilio (y ya que me tiro el moco, desde Gilgamesh). Así pues, lo normal es que el que vale un poco para escribir se haga guionista de Los Soprano, que pagan mejor.

Salud

terry dijo...

Primavero, siempre me ahorras palabras y te lo agradezco.
Además la pequeña buhardilla la diseña el arquitecto constructor.

Saludos.

Anónimo dijo...

La mayoria de los Rigidos mentales que no leen ficcion son aquellos que dicen ¡Yo no miento!. Y tienen razon. La ficcion es parte de la mas hermosa mentira jamas contada.
Saludos de R. ElcredulO.
Aguante Salgari Carajo!

Anónimo dijo...

Yo soy mucho peor:

Yo solo leo los libros de ficción de autores del canon, el resto, ensayo.

Pero me aguanto la pedanteria de decirlo xDD

Juan dijo...

Gran entrada. Estoy muy de acuerdo con gran parte de lo que dice.

CLD dijo...

Brillante entrada, pero... soy de los que (hace tiempo) que (apenas) leo "ficción".

Decía Josep Pla algo así como -cito de memoria- "quien a partir de los 40 años sigue leyendo novelas, es un imbécil".

Por supuesto, es una boutade del ampuranés que no comparto, pero algo de razón tiene. Luego me explico.

Entiendo perfectamente lo que cuentas, yo he leído muchísima narrativa, de adolescente ciencia-ficción y policiacos, luego muchos clásicos, jamás me abandonarán Stevenson, Shakespeare, Homero, el Quijote, "La montaña mágica" de Mann (que he leído tres veces entera, es mi novela preferida), Borges, Kafka, Tolstoi, Dostoyevski, Melville, Baroja, etc, etc.

Sin embargo... Desde más o menos los treinta años (tengo 41) la proporción de ensayo que leo no ha dejado de aumentar, y ahora es de más del 99 %, por decir algo. Es decir, rara vez leo alguna novela, aunque siempre acaricio el proyecto de releer algunas de mis más queridas, y alguna que no he leído aún.

Te puedo asegurar que en mi caso no es ninguna pose, es que estoy tan interesado por una serie de temas (filosofía y política, básicamente) que me roban todo el tiempo para leer otras cosas.

O sea, no leo ficción, pero coincido contigo en que la vida sin ella es mucho más gris.

(He conocido tu blog a través de Barcepundit, que te enlaza.)

Perdón por alargarme tanto.

Saludos,
Carlos

Microalgo dijo...

¿Y qué no es ficción? ¿Hay, aún, alguien que se cree que el telediario -por ejemplo- es la realidad?

Anden ya.