
-Mamá, ¿me puedes contar lo de la semillita? -Pregunta Lucas para aplazar el momento de irse a la cama.
-¿Qué semillita, hijo? -Pregunto yo pensando en el tomate todavía.
-Lo de la semillita del papá en la mamá.
-Pues mira -explico, con cierta resignación y algo cansada-, la mamá tiene dentro algo semejante a un huevito microscópico que se llama óvulo. Entonces, el papá le mete el pene dentro y le pone una semillita que llega al óvulo y lo fecunda. Esto quiere decir que puede convertirse en un niño. Luego ese óvulo crece, la mamá está embarazada y al final nace un bebé.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita salen dos?
-No, hijo, salen muuuchas semillitas. La más fuerte, o la más rápida, es la que llega al óvulo y se mete dentro.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita el papá se hace pis? Porque la semillita y el pis…
-Bueno, hijo, eso es muy difícil. Cuando el papá está con lo de la semillita no hace pis.
-Mamá
-¿Qué?
-¿Yo tengo semillitas?
-No, todavía no. Cuando seas mayor.
-¿Cuándo sea un adolescente? (Lucas está fascinado con el asunto de la adolescencia)
-Más o menos.
-¿Y cómo notaré que tengo ya semillitas?
-Hijo, no te preocupes, que lo notarás.
-Ya, pero qué notaré.
-Que salen semillitas, verás que sale una cosa que se llama semen.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Me daré cuenta de que no es pis?
-Sí, claro, no te preocupes que te darás cuenta.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y qué se nota cuando salen las semillitas?
-Cariño, pregúntaselo a tu padre, que yo no tengo.
-¿Qué semillita, hijo? -Pregunto yo pensando en el tomate todavía.
-Lo de la semillita del papá en la mamá.
-Pues mira -explico, con cierta resignación y algo cansada-, la mamá tiene dentro algo semejante a un huevito microscópico que se llama óvulo. Entonces, el papá le mete el pene dentro y le pone una semillita que llega al óvulo y lo fecunda. Esto quiere decir que puede convertirse en un niño. Luego ese óvulo crece, la mamá está embarazada y al final nace un bebé.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita salen dos?
-No, hijo, salen muuuchas semillitas. La más fuerte, o la más rápida, es la que llega al óvulo y se mete dentro.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita el papá se hace pis? Porque la semillita y el pis…
-Bueno, hijo, eso es muy difícil. Cuando el papá está con lo de la semillita no hace pis.
-Mamá
-¿Qué?
-¿Yo tengo semillitas?
-No, todavía no. Cuando seas mayor.
-¿Cuándo sea un adolescente? (Lucas está fascinado con el asunto de la adolescencia)
-Más o menos.
-¿Y cómo notaré que tengo ya semillitas?
-Hijo, no te preocupes, que lo notarás.
-Ya, pero qué notaré.
-Que salen semillitas, verás que sale una cosa que se llama semen.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Me daré cuenta de que no es pis?
-Sí, claro, no te preocupes que te darás cuenta.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y qué se nota cuando salen las semillitas?
-Cariño, pregúntaselo a tu padre, que yo no tengo.
8 comentarios:
La pregunta favorita de mi hija (4 años y medio) es:
- Papá: cuéntame cómo se hizo todo ésto.
- ¿Las casas, la ciudad?
- No. Todo ésto: el cielo, las nubes, nosotros...
Ala! A empezar desde el Big-Bang... Es el cuento más largo del mundo. Claro, le encanta.
(Por cierto, saludos mil, que hace muuucho que no nos vemos)
jajajaj me encantan las conversaciones q tienes con Lucas, un día tienes q hacer un recopilatorio, darle forma, algo literario, pq me parece maravilloso desde el punto de vista literario.
un beso para ambos
Hola Cristina! Hacia días que no leía el blog y mira, me encuentro "la semillita", que gracioso. Lindo momento que todos pasamos con nuestros hijos. Y los niños siempre con la preucupación del "me daré cuenta?". Ja, ja, ja... y tanto que se dan cuenta y las mamas también! Un besazo.
Hola!
Em fa pensar en aquell gag de Les Luthiers de La Gallinita. O en el xiste de l'Eugenio: "Culo, hijo, dije culo, vale??". Miro si el trobo i l'enganxo.
I, sí, les hauríes de recopilar, aquestes converses.
Beijinhos,
Àlex
PS. Quina faena, per cert, eh?
:D
Yo no quiero se agorero, señora Fallarás, pero al parecer, con los años, la trama se complica.
Me contaba una conocida, con un mal disimulado orgullo de madre seaprada, como su hijo de trece años le aparecía angustiado por las mañanas porque su tranca de más de palmo no se le bajaba y así no podía ir al cole. Claro que eran caribeños los dos e igual la experiencia no es extrapolable a estas latitudes (bueno yo a su edad igual sí, lo que pasa es que ahora no me acuerdo).
El mío va a hacer siete. Espero que a los trece siga viéndomo como el macho dominante y no se pasee vega enhiesta, avergonzándome.
Salud.
P.S. No sé si es oportuno comentar ahora que a mí lo suyo del tomate me ha pasado más de una vez con la papaya.
.. jajaja... la última contestación ha estado muy buena..
.. saludetes maños..
Leyendo esta última entrada, me ha venido el recuerdo de mi abuela cuando en otros tiempos, sus nietos por aquello de la confianza, le cuestionábamos toda esa serie de preguntas y nos contestaba que aquello era como hacer calceta o zurcir calcetines.
Metiendo un huevo en el calcetín se repasaba con la aguja el calcetín y la verdad que tenia la pobre su razón.
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