25 de junio de 2009

sal y pimienta



La cocaína es sólo un aderezo, no sé, mejor un conservante. Un conservante para el usuario final.
El usuario de chicas. De sus servicios.
Y para las chicas: si te vas a comer a un viejito correoso, más vale salpimentarlo.
Qué graciosas las feministas echándose las manos a la cabeza porque se hable de “usuario” tratándose de mujeres.
¿Quién usa a quién? ¿Quién reirá el último?
Pero si el usuario cae será por la cocaína, por el aderezo, un ligero toque de picardía -el bicho- en el puchero graso.
Menos mal que no ha trascendido que además, después, se echaba un cigarrito.

3 comentarios:

terry dijo...

Bueno, yo particularmente aquí veo aproximada mente cuatro religiones y un solo dios verdadero "Don Dinero"

Cada cual organiza sus fiestas, dependiendo de sus circunstancias, ejem: Dependiendo de lo invertido en su imagen.

primavero dijo...

A mi todo esto me deprime mucho, señora Fallarás, qué quiere que le diga,

Música esotérica, luces indirectas, muchachas en la flor, para más inri perfumadas y adecuadamente depiladas, con vestidos y movimientos sugerentes, alegres, simpáticas y cariñosas -pero sin pasarse-, que hacen, se hacen y se dejan hacer a petición… Y bien de güisqui, y bien de farlopa. Y, sobretodo, el día siguiente, dormitando a solas.

Me deprime, digo, que a mi todo esto me deje indiferente y me provoque pereza en lugar de mariposas en el estómago, y que a un vejestorio, (septuagenario, más que septuagenario) le siga chiflando la cosa y se lo pase mejor que un tonto con una tiza.

¿Qué me ocurre, señora Fallarás? ¿Me tendré que hacer facha? ¿Teñirme el pelo? ¿Comprarme trajes caros, con lo canino que estoy?

Ya sé que debería alegrarme por el hecho de que, ya que no tengo pasta, por lo menos no tengo ganas, pero a mi pesar de mi profunda convicción budista de mercadillo, sigo deseando desear. Qué pena lo mío, oiga.

Salud.

mon amour dijo...

habiendo cobrado las putas y el camello...