30 de junio de 2009

150 años




Parece que este señor, Madoff, pasará toda su vida en la cárcel. Dicen las crónicas que un tipo le gritaba algo así como “que tu celda sea tu ataúd”.
Qué cosas. La cadena perpetua siempre me sobrecoge, no valen películas americanas. Me parece tremendo que a un tipo, por asuntos de dinero, le metan lo que le queda de vida en la cárcel.

Joder, era sólo dinero.


(Ahora háblenme de los estafados, de ese pobrecito inversor incauto que por culpa de todo esto no puede operarse de un cáncer de riñón y así...)

25 de junio de 2009

sal y pimienta



La cocaína es sólo un aderezo, no sé, mejor un conservante. Un conservante para el usuario final.
El usuario de chicas. De sus servicios.
Y para las chicas: si te vas a comer a un viejito correoso, más vale salpimentarlo.
Qué graciosas las feministas echándose las manos a la cabeza porque se hable de “usuario” tratándose de mujeres.
¿Quién usa a quién? ¿Quién reirá el último?
Pero si el usuario cae será por la cocaína, por el aderezo, un ligero toque de picardía -el bicho- en el puchero graso.
Menos mal que no ha trascendido que además, después, se echaba un cigarrito.

23 de junio de 2009

ánimo





Sant Joan me pilló sin casa aquel año. No era raro en mí. Acogida por la pareja Cristina Cañadas-Joaquín Chacopino en su piso de la calle Padilla con Rosellón. Si te tumbabas en la alfombra del salón, podías ver las torres de la Sagrada Familia en el ángulo izquierdo de la ventana. Ellos solían preparar ensalada de arroz con grandes trozos de piña y un queso muy blanco y un poco ácido, cosas de la época. Era, creo, 1990. Acababa de descubrir la existencia y la caída del comunismo, todo a la vez. Acababa de descubrir la prensa de manufactura, la existencia de los barrios y el encono de las asociaciones. Acaba de descubrir la posibilidad del mal de la mano de un tipo que no murió de sida.
Tumbada en la alfombra oía los petardos, las bocinas y las ambulancias. Una música lejana, de vecinos. El olor de la pólvora iba encendiéndolo todo, y encendiéndome. Estaba empezando a funcionar el motor de la inteligencia. Estaba sola. Ni casa tenía. Plena.
Esto descubrí entonces, y no lo he olvidado:
La belleza no existe. La belleza es un estado de ánimo.

19 de junio de 2009

una buena cita

triquiñuelas



La vida, accidente, puro azar. No hacen falta paliativos. Duele, pero es. ¡Es!
Un rato largo, el regalo de la existencia. ¿A qué dedicarlo?
Pienso en Vicente Ferrer, ahora muerto. Dicen las crónicas que él la dedicó al prójimo. En cierta manera, la dedicó a ser feliz. A él, eso era lo que le hacía feliz. Tranquilidad de conciencia, formación católica…

A otros parece que les hace felices luchar por su pedazo de tierra. Y a eso dedican, pues, su existencia, este rato azaroso. ¿Les hace felices? A veces no lo parece.


La tierra, el amor, la entrega, la justicia… Triquiñuelas.

18 de junio de 2009

prostituciones




El banquero asesinado vestido de látex.

"Un millón de dólares es demasiado caro para una puta". Eso dice que dijo. Y ella le pegó cuatro tiros tras (¿o antes de?) una sesión de sado.

Luego, afirmó que "parecía una muñeca de plástico".
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Las chicas
cobraban por ir a las fiestas de Berlusconi.

Claro, esto se paga, porque vale dinero. Se paga en la Italia de Berlusconi y en esta España tan buena, solidaria y femenina. Las agencias de señoras/itas (y chavales) dedicadas a este tipo de compañía funcionan estupendamente y manejan cachés diversos por variados servicios, algunos de señoras/itas que ustedes y yo estamos hartos de ver en la tele, de las que incluso soportamos opiniones, no todas ellas desatinadas.
¿Creían que las chavalas acudían a las fiestas por el innegable atractivo de cuatro viejales?
Ahora hablan de inducción a la prostitución. Serán idiotas.

Si yo fuera periodista, haría ahora mismo un reportaje sobre estas agencias, sus precios, sus servicios. Alguna chica (o chico) seguro que podrá contar cuánto cobró por tal o cual fiesta benéfica. O por tal o cual apoyo/presencia político. No sé eso si será también inducción a la prostitución.

17 de junio de 2009

Cuento

La foto:



Ya toca cuento, ¿no? Va uno estival.


FRÍO

Es el primer frío del verano. Cuando la piel está ardiente de sol de junio pero en el cuerpo todavía es invierno sin que lo sepas. La piscina parece sin estrenar. El verano y la piel no lo es que lo parezca, están sin estrenar. A los 11 años, acometer a la vez bikini, verano y piscina duele en el pudor más íntimo y te quedas helada.

Cuando la niña decide al fin desenroscarse la toalla y tumbarse en la hierba, lo hace tan deprisa y tan avergonzadamente, que al lanzarse bocabajo sobre el guiñapo de tela en que ha quedado convertida la prenda, se raspa un codo contra la tierra y se golpea la barbilla. Sin embargo esconde la cara debajo del brazo y no se mueve, no se mira, no quiere respirar. Siente el corazón que le palpita en los oídos, contra el cráneo, en el vientre. Piensa que, un poco más allá, los mayores la han visto, que la siguen mirando, y que se dan cuenta de todos los cambios, se dan cuenta de lo de su cuerpo.

El bikini ha sido idea de su tía, tan moderna, una idea nefasta.

Hasta los siete, ella usó una simple braguita, como tiene que ser, decía su madre, sin parte de arriba, no como esas niñas horribles que quieren hacer de mayores antes de tiempo, las mismas que a veces aparecían con las uñas pintadas como si fuera un juego y se reían mucho y ganaban en las cuerdas y las gomas. Hasta los siete, braguita sin discusión, pero a los ocho algo que no se le había hecho evidente debió de cambiar, porque sus padres decidieron, sin discusión también, que nada de braguita aquel año, bañador de pieza entera. Y empezaron los veranos más extraños de su vida. Los de los ocho, nueve y diez.

Veranos de estupefacción, sin explicaciones, veranos pasmados como un primer día de colegio. Como el olor a goma de borrar.

Siempre los demás, los padres, los tíos, los amigos, los mayores en general, notando los cambios que ella no percibía en aquellos años de deformidad, años de cuerpo amorfo, ligero abultamiento en las tetillas, apenas perceptible. Desde luego, no por ella.

Un día que fue aquel día horrible su padre se acercó a su madre, y ambos la miraron. Con su bañador rojo y blanco de cuadritos vichy, la niña dejaba pasar la mañana junto a su hermano pequeño, sentada en la toalla, sobre el césped. Era evidente que pasaba algo. Intentó que no lo notaran, pero por el rabillo del ojo siguió toda la discusión. Una levísima discusión tensa, como todas las de sus padres, perceptible sólo por ella, que pareció quedar en nada. Y la mañana borró la incomodidad de sentirse objeto de charla, pero no, claro, quedaba el runrún del recuerdo.
Fue a la hora de comer. Al entrar en el porche, su padre empujó suavemente hacia adentro al hermano pequeño con el brazo y a ella la retuvo con un gesto determinante sobre el hombro.
¿Por qué su padre? Qué error de decisión, qué tontería, no podía ser su padre, no debería haber sido él, qué tontería.

Y entonces, visiblemente incómodo, en un tono que no era suyo sino un tono prestado de algún recuerdo del colegio de curas, de una charla de adultos sobre niños, de manuales imbéciles, le dijo, hija, cuando vayas en bañador, sin camiseta, tienes que tener un poco de cuidado, porque ya no eres pequeña, y adelantó la mano derecha, y desde la mano, el dedo índice, y señaló la entrepierna de la niña, allí donde los muslos aún tiernos, informes, infantiles, se juntaban con el pubis, tienes que tener cuidado de que el bañador no se te meta ahí. Ahí. Ella bajó la vista, que se le empezaba a nublar, hasta el ahí, todo sucio, ensuciado ya para siempre, y reparó en que el bañador rojo y blanco nuevo de aquel año se le metía en la rajita dibujando una hendidura no muy profunda pero evidente. El pubis lampiño y el dedo de su padre. Qué error. Algo se rompió y cayó sucio al suelo y era para siempre.

Así suceden esas cosas, la edad, con rupturas terribles y continuas.

Casi recuerda ese episodio tumbada bocabajo, empezando a sudar a mares. No lo va a recordar, porque hay vergüenzas que de puro hondas se entierran, pero a la boca le vuelve una sequedad similar que si se atreviera, recordaría. Muy despacio, para evitar que se den cuenta del movimiento, vuelve la cabeza hacia el lado del codo que le duele como si le quemara, y se levanta lo justo para ver que ha sangrado bastante y ya no sangra. Más allá y borrosas, las risas de los mayores.

Y aún más allá, la algarabía de los chicos que siguen un partido de tenis en la pista común.
Sobre la hierba sólo queda ella. Las amigas ya juegan en el agua y seguramente no han reparado en su llegada, no han visto el bikini. Ellas sí tienen un cuerpo como para llevar bikini, un cuerpo liso, duro y flaco, aún de lagartijas.

En la piscina espera el primer frío del verano.

15 de junio de 2009

Sexo en Bilbao




He estado en la Feria del Libro de Bilbao, con Asier Muniategui, Carlos Salem, Willy Uribe y Javier Abásolo, entre otros.

Hay que ver cuánto hablan de sexo los bilbaínos. Hablan del sexo que no practican, según dicen, y hacen chistes todo el rato sobre lo poco que follan, lo recatados que son y esas cosas.

La verdad, no sé cuánto creen que se folla en Santiago de Compostela, Murcia, Zamora o Lérida.

10 de junio de 2009

conversación vespertina




-Mamá, ¿me puedes contar lo de la semillita? -Pregunta Lucas para aplazar el momento de irse a la cama.
-¿Qué semillita, hijo? -Pregunto yo pensando en el tomate todavía.
-Lo de la semillita del papá en la mamá.
-Pues mira -explico, con cierta resignación y algo cansada-, la mamá tiene dentro algo semejante a un huevito microscópico que se llama óvulo. Entonces, el papá le mete el pene dentro y le pone una semillita que llega al óvulo y lo fecunda. Esto quiere decir que puede convertirse en un niño. Luego ese óvulo crece, la mamá está embarazada y al final nace un bebé.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita salen dos?
-No, hijo, salen muuuchas semillitas. La más fuerte, o la más rápida, es la que llega al óvulo y se mete dentro.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y si en vez de una semillita el papá se hace pis? Porque la semillita y el pis…
-Bueno, hijo, eso es muy difícil. Cuando el papá está con lo de la semillita no hace pis.
-Mamá
-¿Qué?
-¿Yo tengo semillitas?
-No, todavía no. Cuando seas mayor.
-¿Cuándo sea un adolescente? (Lucas está fascinado con el asunto de la adolescencia)
-Más o menos.
-¿Y cómo notaré que tengo ya semillitas?
-Hijo, no te preocupes, que lo notarás.
-Ya, pero qué notaré.
-Que salen semillitas, verás que sale una cosa que se llama semen.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Me daré cuenta de que no es pis?
-Sí, claro, no te preocupes que te darás cuenta.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Y qué se nota cuando salen las semillitas?
-Cariño, pregúntaselo a tu padre, que yo no tengo.

9 de junio de 2009

deseo




Me ha salido un tomate en el patio. Creo que eso debería alegrarme. Según el manual de la nueva urbanita, estoy segura de que debería alegrarme.

Tengo limones y rosas de pitiminí y tomates y otras muchas plantas con y sin flores en el patio.

Me gusta tenerlas, pero creo que me gustaba más, qué desastre, la sensación de imaginar lo que sería tenerlas.

8 de junio de 2009

y más

En Europa

Me parece que las gentes de izquierdas van a tener que afinar más sus ideas y la manera de contarlas.
Me parece que las gentes de izquierdas van a tener que evitar comportarse como liberales patosos y acomplejados.
Me parece que las gentes de izquierdas van a tener que aprender a hablar como las gentes de las calles.
Es más, me parece que las gentes de izquierdas deberían montar un partido.

Los conservadores votan mucho más que los otros.
No sé cómo llamar a los otros.
Me niego a pensar que los conservadores son muchos más en Europa.
Son muchos más los pasmados.
No hay nadie más allá de los socialdemocrátas.

Más

En Cataluña

Cuando todos los partidos excepto uno dicen lo mismo y se parecen tanto, lo normal es que la gente acabe quedándose en casa.

7 de junio de 2009

esto es todo


En España

Los populares no deberían estar tan contentos.
Los socialistas, tampoco, aunque han salvado la peluca.
Rosa Díez sí está contenta, claro.
Los de Izquierda Unida, los votantes al menos, están que ni se lo creen.

Por lo demás, ¿qué? Nada. Otras elecciones.
Un poco más aquí que allá, esta vez. Ya se dará la vuelta más adelante. Ni se tambalea la democracia ni Europa se hunde ni nada más, insisto, que otras elecciones.
Como siempre, la sensación de placidez que queda cuando por fin se calla toda esa gente. Más o menos, como cuando termina la liga.




6 de junio de 2009

¿por qué una tv pública?



La pregunta es: ¿qué sentido tiene hoy una televisión pública?

Sirve para que los del gobierno saquen pecho y el partido en el poder se dé pisto. Pero ahora ya todos, los unos y los otros, tienen sus medios amigos.

No ofrece una programación diferente de la que ofrecen las demás cadenas. Ni si quiera sé si debería.

Ningún ciudadano corre el riesgo de quedar desinformado si desaparece. Al menos, no más desinformado de lo que ya está.

En cuanto a su función “educativa”: qué miedo, menos mal que no existe.

Leo documentos a favor de la tele pública que hablan de “formación cívica”, “cultura social”, “libertad de expresión”, “derecho a la información”... Y mejor no lo comento.

Entiendo que cuando apareció aquella caja extraña a la que llamaron televisor, el estado se hiciera cargo de la cosa. Como de la telefonía y así. Preservar las comunicaciones… Pero ahora aquello es prehistoria.

A la televisión pública se aferran unos y otros como a un clavo ardiendo, pero lo cierto es que no nos hace puñetera falta. ¿Podría ofrecer una programación de calidad que no ofrece el resto de cadenas? Podría, pero la experiencia nos indica lo contrario.

No hay periódicos públicos, y mejor así, desde luego. ¿Por qué a estas alturas sigue habiendo televisiones y radios públicas?

(Ahora, el que quiera que añada: se quitan de la publicidad, oh, qué debate)

5 de junio de 2009

pichabrava



Lo cierto es que Berlusconi tiene razón este asunto de las fotos que publica hoy El País.
Otra cosa son los aviones de estado. Otra cosa es el mal gusto. El mal gusto de Berlusconi y el del deleite del periódico. Pero el tipo estaba en su casa.

1 de junio de 2009

candidatos



Él me dice ¿quién se presenta a las Europeas por el PSOE?

López Aguilar, contesto, qué más da.

Él insiste: ¿Quién es López Aguilar? No tengo su cara.

No sé, respondo, es un canario que dibuja comic.

Me parece, sigue él, como si a estas Elecciones Europeas sólo se presentaran los del PP.


En cierta manera, pienso, en cierta manera es así. Pero ha llegado el verano, la cocina huele a albaricoque, hace mucho tiempo ya que nos libramos de los imbéciles, de tratar con imbéciles. Qué más da.